LAS MADRES DE LA HISTORIA

MARÍA ROSA MELÉNDEZ

Ars$ 142,00
 Agar mira el desierto con infinita nostalgia. Contiene las lágrimas. “No llores” parecen decir los recuerdos mientras los colosales monumentos funerarios se van borrando en un horizonte de arena. Cierra el velo sobre su cara, y recostada en el edredón de la tristeza, se apronta a dormir las horas de la oscuridad y los vientos, ella, que conoció la suavidad de las aguas, y la abundancia de los manjares, será la esclava más pobre de la más pobre de las tribus del desierto. Y de una mujer, de la … ver más
categoría: Novela
número/año de edición: 1/2018
etiquetas: n/d
número de páginas: 68
editorial: edición del autor
formato: 14 x 21 cm (con solapa), Rústico (pegado)
interior: Papel Blanco 75 Grs, Blanco y Negro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ROSACUENTOS

 

 

 

            El espíritu de las historias recorre las viejas anécdotas, las fachadas de las casas, los jardines abandonados…

            Recoge  rostros que no fueron, ausencias que se convirtieron en fantasmas, sospechas que se entretejen entre las estatuas y las ramas de los viejos árboles, aguas que ya no fluyen de las fuentes entre pájaros que ya no cantan…

            Revive en una palingenesia lo que no fue, lo que pudo ser, lo que cayó del olvido, lo que se borró de las huellas borradas por el fulgor de las primaveras…

            Esas historias susurran escondidas en los repliegues de la vida y se abren tras el cristal de la tarde. A veces, son sueños vanos del atardecer, cuando todo parece durar por siempre y se desvanece en el instante. A  veces, son pesadillas entre las alas negras de la noche…

            Solo quedan las historias. Perdidas y halladas, soñolientas y lúcidas, ramificadas y pivotantes en el pozo profundo de la inconciencia….

            Solo quedan las historias.

 

 

María Rosa Meléndez es una profesora de Literatura que durante treinta años desempeñó su profesión en los puntos más remotos de la Argentina. Después de una larga trayectoria de investigación y docencia ha volcado en la ficción y la lírica un cúmulo de experiencias que le obtuvieron premiaciones en diversos concursos del medio nacional.

Presentó varios cuentos de su  autoría en  las antologías : “Fulguraciones”,(2.008) de la Sociedad Argentina de Letras, Arte y Ciencias , “10 años” (2.009) y “Escritura  Compartida” (2.011) del Centro de Escritores Nacionales, “El Escritor y sus Laberintos” (2.016) de Editorial  Dunken.  Y en el mismo año publicó su primera novela, “Libros Quemados” en formato digital en Amazon.com

“Rosacuentos” es un compendio de relatos que busca seguir profundizando en el porqué de la conducta humana a través de las posibilidades ficcionales, abriendo un amplio abanico de intrigantes situaciones.

 

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LIBROS QUEMADOS

MARÍA ROSA MELÉNDEZ

Ars$ 291,00

categoría: Novela
número/año de edición: 1/2018
etiquetas: educación,  literatura,  novelas,  educación argentina,
número de páginas: 336
editorial: edición del autor
formato: 14 x 21 cm (con solapa), Rústico (pegado)
interior: Papel Blanco 75 Grs, Blanco y Negro

 

 

Elegía

 

elegía

Al caer el sol te recuerdo

Con el amargo vapor de las acelgas

Las ventanas que se entrecierran

Y la calma orilla de tu presencia.

No amaste mis metáforas

Pero no apagaste la llama

Que brotaba de mis cabellos.

No te fui necesaria

Ni te complaciste en mis espejos.

En ti, todo era claro

Casi perfecto.

Desde otro navío

Extendiste redes

Y un día te fuiste

Sin mi abrigo

Y sin regalarme tu fotografía.

MUJER GITANA

 

musa2

Paró en el callejón

Y entre los olmos

Estacionó el camión destartalado

Bajó sus mercancías en silencio

Y se fue a cazar bobos a las playas.

 

Ella se quedó allí

Con el verano

Con los niños y el tiempo

Y los pasantes.

Con su pollera larga.

 

Se internó entre las flores, las silvestres

Y los hinojos frescos

Como que algo buscaba.

Salió con unos hilos

Y los ató a una rama.

Después

Mandó a los hijos con los baldes

A que les dieran agua.

 

Y así se iba la tarde

Sin sortilegios

Con la ropa lavada.

 

 

 

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 10.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

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Ezequiel

Niño de la mañana,
En el turno del ave y la retama
En el banco perdido
Del discurso mediocre entumecido.
Rebeldemente azul y rebelado
Eterno castigado
Niño brillante
Porque ellos no pudieron doblegarte.

Niño de la sonrisa
Triste y callado sobre la cornisa
En la frente pidiendo preeminencia
La azul corona de la inteligencia.
Moreno y peregrino
Del difícil camino.

Niño aguerrido
Te llevas la esperanza de este pueblo dormido.

ocaso

Si es por este adiós

Quiero que me deslumbres

Con la mejor primavera.

Que pueda llevarme las manos

Llenas de aromas

De imborrables vestigios

De agua y de estrellas.

Quiero pedirte

Por una vez

Que nazca el aire

En mis vencidos pulmones

Y coronen mis sienes

Mil rosas interiores

Que mis pies caminen

Sobre llamas

Y reír erguida

Frente al ocaso

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

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La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 23.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 9 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

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dia de la bandera

En este patio gris de tu colegio

Algo que no importa, sube y baja

Cuando aún de tus sueños no despiertas

En las frías mañanas.

Se te pide silencio y compostura

Que estés de pie frente a su estampa

Que estés de pie y derecho frente a ella

Que le cantes canciones olvidadas.

En el ciber no está, no está en los juegos

Ni por la noche se iza en tu programa

La viste a veces en la camiseta

De Maradona y eso es todo, basta.

Que no te impongan por un paño en alto

Disciplinas azules ni reglas blancas.

Hoy sólo quieres terminar el acto

Irte libre a tu casa

Festejar que este día no hubo estudio

Y que acabó en la plaza

Hoy, que palabra tan bella te parece,

Sin ayer ni mañana.

Y sin embargo el tiempo es lo que existe

Es lo que pierdes cuando no lo ganas.

Es la historia que tus padres y abuelos

Labraron en la tierra americana

Con sus vidas a cuestas, por la tierra

Que por tus padres hoy se llama patria.

Que te legaron con la paz, tesoro

Que tu bandera guarda,

Que te contaron con la dulce lengua

Que a tu bandera cantas,

Que prometieron defender con bríos

Bandera soberana,

Que cobijaron sus colores mansos

El trabajo de toda la jornada

Que cubre bajo  el cielo despejado

Las convicciones  de la fe cristiana

Donde rezaron, la rodilla en tierra

Pidiendo tu mañana.

Bandera es símbolo, ella te representa.

Ella es espejo que tu vida alcanza.

En ella se resumen los anhelos, las luchas

Los caminos, las batallas,

El ser hermanos, el fraterno aliento

El calor del hogar, la puesta en marcha,

El horizonte de lo que queremos,

La fe de conseguir lo que nos falta,

El renovado grito libertario

Que nos da dignidad cuando no hay nada

Y solidaridad cuando hay un poco…

Es eso la bandera que levantas

En este patio gris de tu colegio

Cada mañana.

Cuando vuelvas a izarla nuevamente

Sobre el cielo del alba

Y no sepas dónde poner tus manos

Piensa en las cosas que su imagen guarda

Y cobija en silencio sus heridas

En esas manos jóvenes, sin manchas,

Para que en ti la patria de tus padres

Vuelva a hallar la esperanza.

María Rosa Meléndez

 dia de la bandera

   

 

 

 

 

 

 

 

 

En este patio gris de tu colegio

Algo que no importa, sube y baja

Cuando aún de tus sueños no despiertas

En las frías mañanas.

Se te pide silencio y compostura

Que estés de pie frente a su estampa

Que estés de pie y derecho frente a ella

Que le cantes canciones olvidadas.

En el ciber no está, no está en los juegos

Ni por la noche se iza en tu programa

La viste a veces en la camiseta

De Maradona y eso es todo, basta.

Que no te impongan por un paño en alto

Disciplinas azules ni reglas blancas.

Hoy sólo quieres terminar el acto

Irte libre a tu casa

Festejar que este día no hubo estudio

Y que acabó en la plaza

Hoy, que palabra tan bella te parece,

Sin ayer ni mañana.

Y sin embargo el tiempo es lo que existe

Es lo que pierdes cuando no lo ganas.

Es la historia que tus padres y abuelos

Labraron en la tierra americana

Con sus vidas a cuestas, por la tierra

Que por tus padres hoy se llama patria.

Que te legaron con la paz, tesoro

Que tu bandera guarda,

Que te contaron con la dulce lengua

Que a tu bandera cantas,

Que prometieron defender con bríos

Bandera soberana,

Que cobijaron sus colores mansos

El trabajo de toda la jornada

Que cubre bajo  el cielo despejado

Las convicciones  de la fe cristiana

Donde rezaron, la rodilla en tierra

Pidiendo tu mañana.

Bandera es símbolo, ella te representa.

Ella es espejo que tu vida alcanza.

En ella se resumen los anhelos, las luchas

Los caminos, las batallas,

El ser hermanos, el fraterno aliento

El calor del hogar, la puesta en marcha,

El horizonte de lo que queremos,

La fe de conseguir lo que nos falta,

El renovado grito libertario

Que nos da dignidad cuando no hay nada

Y solidaridad cuando hay un poco…

Es eso la bandera que levantas

En este patio gris de tu colegio

Cada mañana.

Cuando vuelvas a izarla nuevamente

Sobre el cielo del alba

Y no sepas dónde poner tus manos

Piensa en las cosas que su imagen guarda

Y cobija en silencio sus heridas

En esas manos jóvenes, sin manchas,

Para que en ti la patria de tus padres

Vuelva a hallar la esperanza.

María Rosa Meléndez

Atardeceres

atardeceres

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la hora detenida

Cuando el silencio y la quietud

Depositan en el alma

La apretada sensación

De la inminencia

Y soledad  y cielo se desploman

Sobre el sueño de los pájaros

Y las aguas.

 

En la hora calma y sosegada

Cuando el misterio se apodera

De nuestras vidas

Con sus manos blancas

Y un cobertor de nubes carmesíes

Envuelve nuestros desnudos intentos

De ser.

 

En el fin de  los pasillos del tiempo

En el país de Dios

Donde somos espacios vacíos

Que claman como cóncavos diamantes

Con angustia de eras

Por abrir los ojos

Y nacer.

En la penumbra bellísima

Del alma

Donde la infancia guarda sus pasos

Y su confianza.

Oh, divina sencillez del juego

Sobre los ladrillos del patio

Y bajo la higuera sin preguntas…

Oh, serenos años cuando

No conocía el abandono

Ni tiritaba en el inmenso mundo

Que oscurece!

grises cabellos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Grises cabellos

Como laderas en invierno

Detrás de ti entre cercos con madreselvas.

Bahía de  pensamientos.

Noches

Arenosas de los sueños

En el desnudo tiempo

De mi infancia sin madre

Y tus grises cabellos

Para  los viejos cuentos.

En el aire de la tarde húmeda

Como tramas que pierden

Su destino

Grises cabellos tristes

En las amadas sienes

Que silenciaron todas las preguntas.

Resistencia

 

resistencia 01

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nací en la sencillez de la mañana

Bajo el riego de los lirios.

Tiré una parva de años

En gélidos desiertos donde moran

Buitres ensombrecidos.

 

 

resistencia1

 

 

 

 

 

 

 

 

Con las raídas carnes de la luna

Que llevé en mis delirios

Hice crecer algunas desventuras

En los hostiles sitios.

Pregunto, si al volver

Me ven desnuda

Y gris

Sin lluvias y sin lirios

Podrán decir: Es ella…!

Perdonamos

Sus despuntes heridos…

Y tal vez, algún día,

Otra mañana,

Vuelva a nacer

Bajo el dormido lirio.

 

 

resistencia3

poema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A los que quedaron atrapados

En el mar de la nada

Fantasmas sin mirada

Errantes de silencio

Y sin colores

Entre los laberintos de las dimensiones

Vagas ideas

A veces

Impensadas

Tímidos sueños

Que nunca cuajaron

En el amanecer de una existencia.

Infinito pueblo sin risas ni estaciones

Dormido en remolinos de humo y espera.

Hoy

hoy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eres este hoy que camina a mi lado

Por la orilla del río

Hoy te daré la sobremesa de la siesta

Cuando todos se adormezcan

Y buscaré contigo los pequeños tesoros

Las piedras de colores

Las semillas.

No habrá otro día

Sino el recuerdo repetido

Como un eco

En la soledad del invierno

Algún mensaje en la agonía de este encuentro

Hoy te daré el secreto

Y la cercanía

El agua tibia de tilas apagadas

Y el rumor de un desparramado ocaso

Entre los pájaros antiguos.

Luego te irás por la ruta de los tiempos

Mientras

la llama del único momento

Se irá extinguiendo.

Y no será la ingratitud ni el vano

Deslizarse del vano acontecer

Será el óxido de la muerte

Que creemos lejana

Pero que anida en los tejidos de la inmanencia.

1

Si es por este adiós

Quiero que me deslumbres

Con la mejor primavera.

Que pueda llevarme las manos

Llenas de aromas

De imborrables vestigios

De agua y de estrellas.

Quiero pedirte

Por una vez

Que nazca el aire

En mis vencidos pulmones

Y coronen mis sienes

Mil rosas interiores

Que mis pies caminen

Sobre llamas

Y reír erguida

Frente al ocaso

Con una sola respuesta.

2

Quiero llevar en la bolsa

El alimento de la ternura

Para los días malos

Y así poder ahogarme

En silencio

Recordando tu rostro.

No te olvides

Que te llevé en mis sueños

Todo el camino

Y sin saber adónde.

No te olvides de mí

Cuando me dejes

Frente al inmenso mar.

3

Este regreso a tí

Fue sin hogar

Sin complicidades

Detrás de los ligustros

Sin sal.

Fue andar por los andenes

De la espera

Diluyendo el rencor

Rompiendo el tiempo

Destejiendo la esperanza

Elemental de la supervivencia

Y tú mirabas

Callado

Cómo el dolor y la risa

Lo hacían todo

Mirabas

Acaso abriendo algún sendero

O encendiendo alguna mariposa.

Yo

Mientras tanto

En el pálido otoño

Trataba inútilmente

De cultivar el huerto.

Y partía

Con la sed del que anda

Entre muros

Entre piedras

Entre silencios.

Ahora dime

Si puedo esperar

Un poco de fuego

En la noche

De invierno.

5

Si la tarde

si la tarde

 

 

 

 

 

Si  la tarde abandona la esperanza

Cuando en ella es nacer sin condiciones

Quién pondrá sol o luna a mis canciones

Y dónde encontraré mis remembranzas.

Si se va Dios se irá en todo tu rostro,

En tus pasos azules y estelares.

Yo no estaré para enlazar los pares

Ni demudar el cáliz del asombro.

Cuando recuerde del recuerdo mismo

Surgirá la mañana bienhechora

Y en seguida la sombra de la hora

Se extenderá sobre el asiduo abismo.

Y la flor cerrará sus melodías

Quemada por la helada

En mis manos abiertas a la nada

Sin compasión con toda su agonía.

Y  las estrellas seguirán su curso

Inútiles y vanas

Detrás del paredón de la mañana

Apretadas de lágrimas y lutos.

si la tarde 2

Venganza

venganza

 

 

 

 

Se dice adiós como se dice espera,

Cuando el río se lleva la madera

Y sopla el viento sobre los desvíos

Armando remolinos de acuarela.

Azules van muriendo los caminos

Entre los huesos de la primavera.

Se dice para siempre como nada

En el brilloso filo de la azada.

La hierba sueña que perdura y crece

Cuando el sol la enrojece

Y yo río sedienta de venganza

Apoyada en el viento que envejece

Su desnuda esperanza.

Labren, labren labriegos de canciones

Sus cálidos amores.

Todo será del tiempo sin tardanza.

Consecuencias

 

consecuencias

 

 

 

 

 

La tormenta partió al árbol joven

Su gris madera que se abría en ramas

La mitad se sostuvo en su postura

Y la mitad cayó sobre la tierra.

Dócilmente vencida siguió viva

Verdes sus hojas en el suelo verde

Arriba su otra parte se elevaba

Natural , florecida y descansada.

Un gorrioncito vio el árbol partido

Se acercó a los saltitos por el pasto

Y tan piadosamente

Se detuvo en la parte derrotada.

consecuencias 2

In pace

in pa

Ocaso. Nubes de encaje mortecinas

En un volar de pájaros soñados

Lo que no pudo ser dobla la esquina

Y lo que no se queda va en pasado.

Miraremos el tiempo y agriamente

Sonreirá desde el dolor y el frío

La tarde tendrá espectros complacientes

Y el recuerdo sin ti no será mío.

Tendré que elaborar mi permanencia

Legitimar mi vida y su sentido

Decir palabras que la adolescencia

Se llevó con su viento y con su nido.

Grandes palabras y sonoras

Que definan mi vida y la hagan bella

Y el paso corrosivo de las horas

Se duerma en las estrellas.

Dejar la foto que lo dice todo

Que encanta la mirada

Esta fue. Inalterable como el oro

Detenida en la nada.

Las arenas azules de los vientos

Viajan por primaveras conmovidas

Mientras mi corazón  callado y sin aliento

Se hace con las cenizas.

El mar que estuvo preso en mis desbordes

Se va por sus enaguas azulosas

y yo me quedo con mi piedra pobre

triste y umbría a repasar mis cosas

y eso todos los días

todos los días

de un solo día

de un solo día

Proclama

proclama

 

 

 

 

 

Se necesitan flores en el mundo

Celestes flores que en invierno crezcan

Sobre el húmedo musgo que en la piedra

Teje su historia verdinosa y lenta.

Se necesitan pájaros trinantes

Que alcen el corazón por los serenos

Espacios libres de la tarde

Y den alguna tregua a los clamores

Y  necios estandartes.

El aire está sediento de silencio;

La tierra, de semillas;

Y el corazón, de sentimientos puros…

¡La vida es más sencilla !

proclama1

el niño pintor

Pintaba el niño su barco de acuarela

Su mar azul  y blanquecina espuma

En la gastada tela.

 

Era su sueño y era su coraje

Y nadie como él navegaría

Sus venturosos viajes.

Abriendo un horizonte de carbón

En la proa la estrella dibujada

Y  el gran timón.

Un capitán de cuatro trazos

Pipa,  sombrero y un pájaro

Sobre el brazo.

Como una araña giradora

El sol en alto con dorados rayos

Cayendo sobre la ola.

Qué arte de niño lograr

En tan pocos segundos

Navegar por el mundo

Y a la amada salvar

De los malos piratas

Con un palo en la pata.

Después ir a jugar.

Espera

Espera

 

 

 

 

 

 

 

 

Mañana de la Asunción.

En la floresta

Un colorido pájaro aletea

Celeste y ambarino,

De terciopelo y seda.

Llega lleno de luces celestiales

Su mensaje interior

Y en el místico instante

Vuela una flor.

Es tu alma, tu alma en la floresta

Alba de primavera

Que condesciende y trina con amores.

Me dice que me espera

El milagro

 

el milagro

 

 

 

 

 

El milagro que existe cubre mis manos,

Cubre las tuyas. Se parece al agua.

Nueva su floración se abre en espacios

De azules confluencias silenciosas.

Cuando todos los pájaros del día

Se ahondan en la fronda hacia el ocaso,

El milagro recuesta su amplia sombra

Sobre la frente de los fatigados

Y  alza en el corazón una esperanza

Como campos de linos perfumados.

Existe este milagro. Sueña y vuela.

Rueda entre transparentes melodías,

Que un día el viento, que otro una roldana

Tirada por someros tejedores,

Hacia la luz, sin peso, gravitante,

Circular y lineal, de humo y amianto,

Más lágrima que sombra,

Locamente, mi corazón lo ha visto

Y lo ha gustado.

rio de la Plata

Fueron aquellos días

Bajo el cielo de Buenos Aires

Que me trajeron los antiguos

Con el librito de Alfonsina

Como único tesoro

En el bolsillo del envés de la campera

Y un filtro sepia

Tal las películas de época

Para intrepretar el río oscuro

Y mi soledad bajo los árboles.

 

 

Y tu amistad

Tan reñida con la amistad

Del silencio

Sembrando nomeolvides nuevamente.

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 11.000 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 18 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

Albores del Ocaso

 

Así como triste es la noche,
hermosa es la mañana
vestida de brisa y luz
arrullada por el agua.

La mañana que calma la sed
y alimenta sus criaturas.
y
me regala pensamientos azules
y nítidos
en el tiempo de mi tiempo.

Estallan las campanas del silencio
y ella es cofre
que alberga
mi enmohecido corazón
asolado por las penas de los niños desnudos
como una copa de albricias
que se derrama por los campos
y los cielos
sembrando pan y flores
en su lúdica fluidez.

Calcifica la tristeza del mundo,
mañana nueva
y háblame de Dios
hasta que el sol encienda
la tórrida noticia de las mentiras
y el hambre.

Hálito de dispersas semillas,
abre tus manos
cada vez
para posar palomas en las cúpulas
y bendecir los trenes oxidados.
Olvídate en este patio
para siempre
antes de que me envuelvan los laberintos.

El último día

El último día

Me traerá en sus manos

La última sonrisa

Llegará despacio

Con trinos de alondras

Nubes de ceniza

 

Mi último día

Será la mañana

De bella nostalgia

Y aromada brisa

 

Será último el día

Ya, con el ocaso

Brindaré en las rosas

Del cielo y doradas

Vendrán las palomas

Que con sus mensajes

Se me dieron blancas.

Partiré a la casa

Donde no hay cobardes

Ni error ni mentiras

Llevaré mis flores

Llevaré mis cuentos

Y mis fantasías.

Ese último día

Juntaré en tus pasos

Todos los milagros

Que quiero dejarte

Para que camines

En alfombra suave

De suave follaje

Y nada lastime

Tu pie pues contigo

Andaré de ángel.

El último día

El último día

Me traerá en sus manos

La última sonrisa

Llegará despacio

Con trinos de alondras

Nubes de ceniza

 

Mi último día

Será la mañana

De bella nostalgia

Y aromada brisa

 

Será último el día

Ya, con el ocaso

Brindaré en las rosas

Del cielo y doradas

Vendrán las palomas

Que con sus mensajes

Se me dieron blancas.

Partiré a la casa

Donde no hay cobardes

Ni error ni mentiras

Llevaré mis flores

Llevaré mis cuentos

Y mis fantasías.

Ese último día

Juntaré en tus pasos

Todos los milagros

Que quiero dejarte

Para que camines

En alfombra suave

De suave follaje

Y nada lastime

Tu pie pues contigo

Andaré de ángel.

MARÍA ROSA MELÉNDEZ

CUENTOS Y POEMAS

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